IV Programa de Desarrollo Profesional para mujeres en entorno rural

Las mujeres rurales son agentes clave para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales necesarios para el desarrollo sostenible, pero su acceso limitado al crédito, la asistencia sanitaria y la educación se encuentra entre los muchos retos a los que se enfrentan. Éstos se ven agravados además por las crisis globales —económica y alimentaria— y el cambio climático. Empoderar a este colectivo no sólo es fundamental para el bienestar de las personas, familias y comunidades rurales, sino también para la productividad económica general.

Además, cabe destacar que en los últimos años el papel de las mujeres emprendedoras está alcanzando un cada vez mayor protagonismo en la economía rural. En este entorno, el 54% de las personas que deciden emprender un negocio son mujeres, frente a un 46% de hombres, mientras que si hablamos del mundo urbano, el porcentaje de mujeres empresarias desciende hasta el 30%, frente al 70% de hombres.

Casi 8 de cada 10 (el 79 %) de las empresarias rurales son autónomas, y apuestan por poner en marcha iniciativas empresariales que ofertan productos o servicios de los que carece su entorno.

En este escenario, la formación resulta, sin duda, indispensable para afrontar el reto del desarrollo del medio rural.

 

Riesgos identificados y barreras que asume la mujer al emprender en el medio rural:

  1. El acceso a la financiación
  2. Acceso a las TIC
  3. Disponibilidad de tiempo
  4. Falta de corresponsabilidad en las labores domésticas y en el cuidado de personas dependientes
  5. Falta de entidades que las representen
  6. Carencias en formación y/o en habilidades comunicativas
  7. La participación de mujeres rurales en la toma de decisiones
  8. La conciliación y la corresponsabilidad de la vida familiar, laboral y personal